Category: Reflexiones

Maybe next time

Oh, all right, all right.  So I’m like some lovelorn puppy, you throw me a bone, I’m supposed to roll over, lick my balls, and fetch? Is that it?

Well, maybe next time… — Hank Moody @ Californication s05e07: Here I go Again

50/50

Adam: That’s what everybody’s been saying: You’ll feel better and don’t worry and this is all fine and it’s not.
Katherine: You can’t change your situation. The only thing that you can change is how you choose to deal with it.

@ 50 / 50      Calificación: ★★★★

¿De verdad estamos tan solos?

Son las 4:43 de la mañana del día 11 de agosto de 2011.

Hace aproximadamente dos horas un grupo de hombres armados irrumpieron en mi casa ubicada en Conkal 266 (esq. Becal), Col. Torres de Padierna, 14200, México, D. F.

Comenzamos a escuchar golpes violentos como contra una puerta metálica y me extrañó porque se escuchaba demasiado cerca y no hay ninguna puerta así en la casa.

Prendí la luz.

Los golpes arreciaban ahora como contra nuestras puertas de madera.

Quité la tranca que protege la puerta de nuestra recámara y me asomé al pasillo: hacia el comedor veía luces (¿verdosas? ¿azulosas? ¿intermitentes?) acompañando los golpes violentos contra el cristal que da al sur.

Mi mujer me gritó que me metiera.

Así lo hice apresuradamente y alcancé a poner la tranca de nuevo.

Oí cristales rompiéndose y pasos violentos hacia nuestra recámara: rápidos y fuertes.

“¡Abran la puerta!”  Leer el Relato Completo de Efraín Bartolomé

Después de terminar de leer esto, solo puedo decir… ¡Que jodidos estamos!

La bomba y los tacos

Iba con mi papá, el en su carro y yo siguiendolo detrás en el mío… después de varias vueltas salimos del estacionamiento de la tutuli hacia la California. Yo creí que iba pa’ largo pero en chinga se estacionó en corto, no lo veía venir y me tuve que aventar una vuelta y maniobra medio rara. Lo mejor es que lo logré y al voltear a un lado, iba pasando un chotita y recuerdo que solo sonreí con esa sonrisa de “te-la-pe-las-te-pu-ti-to”. ¡Añil!

Nos sentamos en una barra que estaba frente al taquero, tú en la esquina y yo ahí por un lado, atendían unos señores ya grandes, los cuales por cierto te saludaron muy efusivamente… Como que eras cliente frecuente y/o te conocían de hace mucho tiempo atrás.

Ni te preguntaron que querías, solo hiciste un par de gestos y al instante ya te estaban trayendo tu plato y tu bebida, una quesadilla con todo, la carne de un taco de maíz aparte y un vaso con hielo con la bebida que no recuerdo que era.

Mientras tanto, yo aun estaba como niño chiquito, tirando el zorro viendo el lugar, ¿Como es que no recuerdo haberlo visto antes?  Si por ahí pasaba muy seguido.

Se veía como una especie de carreta grande pero como que le empezaba ir bien y habían comenzado a construir a unos metros una especie de local…

“¿Tú que vas a querer?”, interrumpió el lapsus la voz del taquero, yo apenas y reaccioné y atine en decir: “dame una quesadilla y un dorado…” En eso otro de los señores preguntó: “¿Quieres una bomba?”  y yo me quede boquiabierto y con cara de güatafak, “¿que es eso?” Mi papá soltó la quesadilla y aun con el bocado me dijo: “Jugo  de piña con clamato” y señaló su vaso. “Bueno dame uno” le dije al señor.

Yo andaba raro, como que tenía algo, estaba un poco ansioso o desesperado, veía mi celular a cada rato, como que estaba esperando una llamada. Me preguntaste que si tenía algo que hacer… sonreí o puse cara de pendejo enamorado, no recuerdo las palabras pero te dije que sí que tenía una cita o algo así.

*Riiiiiiiiiing*    *Riiiiiiiiiing*

No, no era mi celular, era el chingado timbrar del teléfono de la casa que me despertó.

Escrito el 14 mayo del 2011 cuando me desperté, escribí todo lo que recordé de ese sueño contigo.